El Manifiesto de la Colocracia
Destinados, nosotros el pueblo, en colaboración, equilibrados a nuestra imagen nacen, de nuevo.

La sociedad es una «condición de compartir», una conferencia de diferencia, una «condición de soportar juntos», transformando la «condición de soportar separados».
La conferencia de la diferencia es la primera epístola del ser, la génesis de cada partícula, átomo y molécula de nuestro universo.
Toda existencia es una conferencia de diferencia. Y aunque muchas especies sociales amplifican conferencia en la cooperación, sólo los humanos sintetizan diferencia en la colaboración.
La colaboración es nuestro superpoder. La sociedad, es nuestra colaboración. Así pues, colaboremos.
Dejar todas nuestras diferencias estén representadas. Deja cada legislatura refleje nuestra diferencia.
Que sean hombres y mujeres en equilibrio, la diferencia de edades en equilibrio y la diferencia de medios en equilibrio.
Pues al igual que los átomos regulan las fuerzas particulares de la diferencia para conservar el equilibrio y la estabilidad, lo mismo debe hacer la sociedad, pues también está sujeta a la condición universal del ser.
Deja nuestras legislaturas reflejen lo que realmente somos. No hablemos de sociedad. Vamos a crearlo, respirarlo, vivirlo. Deja cada legislador aporte su propia diferencia sabiendo que la colaboración no puede darse sin ella.
Que se escuche cada voz. Y deja que las que discuten con nosotras tengan el mismo respeto. Deja cada uno de nosotros considere la diferencia de los demás como quisiéramos que ellos consideraran la nuestra.
Que esta sea nuestra regla de oro. Y para que nuestras asambleas legislativas reflejen siempre el equilibrio de las diferencias en la sociedad, dejemos que los ciudadanos sean elegidos para un único mandato de 4 años mediante una selección demográfica proporcional, no mediante una elección competitiva.
Y que el 25% de los legisladores entren y salgan de la legislatura anualmente para mantener la diferencia de nuevos y veteranos en proporción.
Y llamemos a este sistema de «gobierno colaborativo» colocracia. Y que no se manifieste a través de la protesta, la rebelión o la cultura de la queja, porque estas son las armas de la facción y la división.
Dejemos que este manifiesto se dirija a cada uno de nosotros individualmente y que la voluntad general se determine por sí misma.
Porque así como la diferencia de los individuos cumple la «condición de compartir» que es la sociedad, también esas diferencias deben conservarse, equilibrarse y reflejarse en el gobierno, pues éste es el contrato social.